Ramón Jara Castillo, luego de una carrera dedicada a la docencia en la ciudad de Victoria (en la Región de la Araucanía) entró a trabajar al Poder Judicial como actuario, trasladándose hasta Punta Arenas para asumir dicho cargo en la Corte de Apelaciones. Ahí le tocó trabajar con la jueza Jimena Pinto Salazar, con quien se hizo cargo de más de un centenar de causas por violaciones de derechos humanos de la Región de Magallanes.