Pedro Segundo Aguilera Sánchez, nacido el 30 de diciembre de 1953 en la ex Oficina Salitrera de Victoria, fue detenido durante la dictadura militar debido a su militancia en las Juventudes Socialistas y su participación activa en movimientos estudiantiles y laborales. Desde joven, se comprometió con la lucha por la justicia social, lo que lo llevó a ser dirigente estudiantil y militante activo.
En 1973, tras el golpe de Estado, fue detenido cuando intentaba regresar a su hogar. Pasó por varios centros de detención, incluyendo el Regimiento de Telecomunicaciones de Iquique y el campo de prisioneros de Pisagua, donde sufrió torturas, golpizas y condiciones inhumanas. Fue testigo de ejecuciones, así como los fusilamientos de compañeros socialistas y asesinatos en circunstancias violentas.
En Pisagua, enfrentó interrogatorios constantes y trabajos forzados. Sin embargo, resalta la solidaridad que se generó entre los prisioneros, quienes organizaban actos culturales y actividades clandestinas para mantenerse cuerdos.
Fue condenado en un consejo de guerra a un año de prisión por cargos fabricados de formar brigadas paramilitares. Cumplió su sentencia y fue liberado, aunque siguió bajo vigilancia policial durante un año, enfrentando acoso constante.
Post golpe, continuó trabajando clandestinamente para el Partido Socialista, organizando sindicatos y movimientos obreros en Iquique.