Oscar Varela, trabajador marítimo y simpatizante del Gobierno de la Unidad Popular, relata su experiencia durante y después del golpe de Estado en 1973. Tras el golpe, ofreció refugio a familias perseguidas como la de José Manuel Palma y Freddy Taberna, quienes eran sus amigos y compañeros de lucha.
Varela fue arrestado el 18 de septiembre de 1973 junto a Palma, luego de que Freddy Taberna se entregara tras la detención de su esposa. Fue llevado al cuartel de Investigaciones en Iquique y luego al campo de concentración de Pisagua, donde presenció torturas, ejecuciones y condiciones inhumanas.
En Pisagua, a pesar de la brutalidad, Varela fue obligado a realizar trabajos forzados, como construir barracones y recolectar mariscos para el casino de oficiales. Sus habilidades marítimas le permitieron ganar algo de autonomía durante estas labores. También fue interrogado y golpeado por sus vínculos con la izquierda y por brindar refugio a perseguidos políticos.
Posteriormente, fue relegado a Arica, donde enfrentó vigilancia constante y luchó para mantener a su familia mediante trabajos marítimos y de transporte. Años después, participó en la recuperación del cuerpo de César Fernando Toro Chávez, un joven ejecutado y enterrado clandestinamente en la costa de Caleta Buena.