Ana María Cepeda Rodríguez, nacida en Chuquicamata en 1977 e hija de Waldemar Cepeda Araya —expreso político y actual presidente de la Agrupación de Presos Políticos y Familiares del Limarí—, reflexiona sobre los efectos intergeneracionales de la dictadura desde la perspectiva de quienes crecieron en familias marcadas por la represión. Su testimonio se centra en el miedo permanente que observó en su madre, quien desarrolló graves problemas de salud mental asociados al estrés y la angustia vividos durante esos años, así como en las secuelas físicas y emocionales que afectaron a su padre tras su prisión política. Ana María describe cómo ese clima de temor, silencios y desconfianza moldeó su infancia y adolescencia, influyendo en su propia salud mental y en su comprensión posterior de las violaciones a los derechos humanos.